Estrategia regional para la conservación de la biodiversidad

Según el Convenio sobre Diversidad Bilógica, suscrito y ratificado por Chile en 1994, la biodiversidad se refiere a la “Cantidad y variedad de organismos vivos que hay en el planeta. Se define, en términos de genes, especies y ecosistemas”. Los seres humanos dependemos de la diversidad biológica para nuestra sobrevivencia. De acuerdo a lo anterior, es posible decir que “Biodiversidad” es sinónimo de “vida sobre la tierra”.  En este contexto, La Estrategia Nacional de Biodiversidad reconoce la importancia de la diversidad biológica como el eje de vida sobre la tierra y concentra sus esfuerzos en su conservación, incluyendo el uso sustentable de sus componentes.

Este compromiso reconoce además que la conservación de la biodiversidad debe ser de interés común para toda la sociedad y ser una parte integrante del proceso de desarrollo del país. El principal desafío enunciado en la Estrategia Nacional de la Biodiversidad, y en el plan de “Acción País” es “proteger al menos el 10% de la superficie de cada uno de los ecosistemas relevantes del país lo cual está directamente vinculado con la definición de sitios prioritarios por diversidad y la gestión ambiental para su protección oficial y efectiva. Por lo tanto las directrices, compromisos y desafíos sobre esta materia, deben asumirse como un gran acuerdo social, debido a que la protección de la biodiversidad no depende solamente de políticas, planes y/o iniciativas del Estado, sino de la cooperación público-privada, en la cual la comunidad local tiene un rol protagónico.

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